Que nadie se quede atrás

Hace 30 años, un día como hoy, se celebraba el Día de los Cinco mil millones. En la actualidad, poblamos el planeta más de 7.400 millones de personas. En 2030 se espera que seamos 8.500 millones…

A medida que somos más, la desigualdad aumenta también a pasos agigantados: mientras que entre 1990 y 2010 el PIB mundial se incrementó un 75%, 1.400 millones de personas viven en condiciones de pobreza extrema y 1.000 millones pasan hambre.

La salud, o más bien, la ausencia de ella, es uno de los ejemplos más claros de las desigualdades con las que convivimos cada día. Por eso, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), siguen manteniéndola como uno de los retos a conseguir: el objetivo 3 es garantizar una vida sana y promover el bienestar de todas las personas a todas las edades. Entre las cuestiones clave, la cobertura sanitaria universal y la salud sexual y reproductiva.

En el Día Mundial de la Población, Naciones Unidas llama este año la atención sobre uno de estos aspectos: la salud reproductiva, centrándose en la planificación familiar.

Y es que alrededor de 214 millones de mujeres en los países en desarrollo no tienen acceso a servicios de planificación familiar adecuados, por razones que van desde la falta de acceso a información o servicios, hasta la falta de apoyo por parte de sus parejas o sus comunidades.

La salud reproductiva va mucho más allá de la planificación familiar y no es solo cosa de mujeres. Sin embargo la situación es más crítica para ellas: Una buena parte de enfermedades femeninas está relacionada con sus funciones y su potencial reproductivos y con la forma en que la sociedad trata o maltrata a las mujeres en razón del género.

Muchas veces, aunque en teoría puedan acceder a estos servicios, las mujeres no tienen capacidad de decidir libremente si acuden a ellos por su posición de subordinación ante sus parejas: la inequidad se antepone a los deseos y derechos de las mujeres.

Hace unas semanas, leíamos con estupor que cada día 30 niñas dan a luz en El Salvador. Nuestro equipo en el país nos comenta que “en parte los embarazos en adolescentes tienen que ver con la falta de educación sexual y planificación familiar, pero no sólo se explican desde esta realidad, ya que lamentablemente en muchos casos responden a la violencia sexual que se ejerce contra ellas, al machismo que empapa a la sociedad y a la desprotección social de las niñas y adolescentes”.

Los derechos reproductivos son inseparables de los derechos sexuales. Para garantizarlos, necesitamos contar con sistemas públicos de salud fuertes, con una puerta de entrada, el nivel primario, capaz de resolver la mayor parte de los problemas de salud y adecuados a las necesidades y creencias de las personas.

Desde medicusmundi NAM, acompañamos a las poblaciones para que esto sea una realidad en países como República Democrática del Congo, Senegal, Ruanda, El Salvador, Bolivia, Guatemala y Perú. Formar al personal sanitario y trabajar con la comunidad no sólo en tareas de educación y prevención sino para que aumente su participación en todo lo que tiene que ver con su salud, son dos pilares de nuestro trabajo. Porque nos duele cada muerte evitable y porque hacemos nuestro el lema de los ODS: No dejar a nadie atrás.


Una recomendación lectora...
Tan descarnado como bello y tan válido para cuando fuimos 5.000 millones como para cuando somos 7.400, es este cuento breve de Mario Benedetti: El niño cinco mil millones.

La ilustración que encabeza esta entrada es de Alfredo Copeiro.

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