“Hemos venido a Perú más a aprender que a enseñar, y así ha sido”

Irene Galera y Edurne Pena son dos alumnas de la Escuela de Enfermería de la Universidad Pública de Navarra que acaban de regresar de Perú tras estar tres meses de voluntarias con medicusmundi gracias a un programa de prácticas de cooperación internacional.

Durante estos tres meses han participado en un proyecto de medicusmundi NAM, cofinanciado por el Gobierno de Navarra entre otros, y cuyo objetivo es poner en práctica el Modelo de Atención Integral en Salud Basado en Familia y Comunidad (MAIS-BFC).

Este modelo se basa en un enfoque de Atención Primaria en Salud, dirigido a toda la población (sana y enferma), que enfatiza la promoción de estilos de vida saludables y fortalece la participación a través de la responsabilidad de todos y todas en la salud del individuo, la familia y la comunidad. De esta forma toda la comunidad está sensibilizada en la prevención y promoción de salud con un fuerte trabajo fuera de los establecimientos, algo a lo que no están acostumbrados ni la población ni los profesionales.

A continuación, extraemos algunas de sus reflexiones justo antes de volverse…

“Hay que tratar la enfermedad, pero también los factores que la ocasionan”

Una de las principales conclusiones de Irene y Edurne en este tiempo es que para trabajar la salud es primordial centrarse en los determinantes sociales que afectan a la misma, porque “¿de qué sirve tratar la diarrea de un niño si se le devuelve al lugar donde se enfermó? Hay que tratar la enfermedad, claro, pero también los factores que la ocasionan: agua no clorada, mala higiene…”

Pero es algo que si no se ve no se termina de comprender del todo… Edurne recuerda que en Navarra, antes de partir, “nos hicieron un primer contacto con el trabajo de campo y la operativización del MAIS-BFC. Capté las ideas generales, pero la verdad es que la mitad no lo entendía, o por lo menos más adelante me di cuenta de que no me había enterado mucho. Hasta no vivirlo completamente y conversar con la gente que lleva el proyecto sobre el terreno, no entendí completamente el trabajo en torno a la promoción y prevención de la salud. Nos habían hablado de ello, pero hasta no vivirlo es complicado imaginarte algo sobre lo que antes no habías oído hablar”.

“Hemos venido a Perú más a aprender que a enseñar, y así ha sido”

En el proyecto de medicusmundi hemos visto una forma novedosa de trabajar la salud en atención primaria en la Provincia de Churcampa, zona andina y alejada del Perú. Aquí los profesionales sanitarios no pueden quedarse en el centro de salud esperando a que lleguen los pacientes, ya que de normal no acuden, así que son ellos los que salen a buscar a las personas a sus viviendas. Hemos venido a Perú más a aprender que a enseñar y así ha sido, coinciden ambas.

En cuanto al trabajo que se está realizando medicusmundi para establecer y fortalecer la pertinencia intercultural “me parece completamente necesario”, señala Edurne. La población andina tiene otro concepto diferente de salud y enfermedad al del mundo occidental. En su idioma, el quechua, no existe el término “salud” si no que van más allá, hablan de “allin kawsay”, es decir el buen vivir término bastante más amplio que “salud” y no sólo tiene que ver con la salud física. Este buen vivir tiene relación con la familia, con la comunidad, con el entorno natural y sobrenatural. Por ello el sistema occidental médico no cubre todas sus necesidades y es necesaria la articulación con los agentes de la medicina tradicional (AMT).

Durante estos tres meses las voluntarias han hecho trabajo de campo con prácticas en establecimientos de salud, pero también y sobre todo visitando familias y hogares, junto a los y las trabajadoras del sistema público de salud, involucrados en la prevención y la promoción de la salud comunitaria. “Hicimos educación para la salud en los comedores populares y en las instituciones educativas en varias ocasiones (…….) Nos dimos cuenta que los jóvenes tienen casas más mejoradas y que son más susceptibles al cambio que los adultos mayores. Tenían agua hervida, cuartos separados, animales fuera de casa, cocinas ordenadas, alacenas… Los más mayores seguían en proceso de cambio…”

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“Recomendamos esta experiencia a futuros estudiantes”

“A pesar de que ya nos habían informado sobre cómo era la vida en estos países, hasta que no llegamos a Perú y concretamente a Churcampa y sus comunidades no pude comprender del todo como era la realidad. Las condiciones en las que hemos vivido no se parecían en nada a las de nuestra ciudad, a veces se iba la luz y tardaba varias horas en volver, en las madrugadas hacía mucho frío y no teníamos calefacción y nos ha tocado ducharnos algún día con agua fría… Pero a pesar de todo éramos afortunadas”, señala Irene.

Por su parte, para Edurne “se dice que el Perú es un país en vías de desarrollo y que España es un país desarrollado, pero deberíamos especificar de qué tipo de desarrollo estamos hablando. En cuanto a tecnología, productividad o economía puede que sea así. Pero no en relación a otros tipos de desarrollo, no menos importantes, como las relaciones que establecen unas personas con otras, con la naturaleza, con sus dioses…, eso también es desarrollo humano, es respeto, es amor, es armonía. En España a los extranjeros, por ser diferentes se les tiene desconfianza, en cambio Perú, a nosotras extranjeras nos han tratado de maravilla, todo el mundo nos quería ayudar en todo lo que podía, nos han abierto sus puertas, sus casas, nos han invitado a comer, todo ello sin conocernos. No nos tienen miedo, ni desconfianza”.

“Ha habido momentos para todo. He pasado miedo, me he divertido, me he reído, me he sorprendido, he echado de menos mi casa, me he enamorado… y por supuesto he aprendido, he experimentado y me he conocido. He sido independiente, he convivido, he compartido, he conocido personas que nunca olvidaré, he conocido otra forma de vida y de entender el mundo, he hecho ofrendas a los Apus y a la Pachamama con apachetas y quintos, he creído, he meditado, he podido ver mis límites y me he conocido fuera de mi entorno. He llegado a conocerme a mí misma, he encontrado mis fortalezas y debilidades”, nos dice Edurne resumiendo mucho su valoración personal de esta experiencia.

Tanto Edurne como Irene tienen clara una cosa: “Recomendamos esta experiencia a futuros estudiantes porque ha sido un viaje único en el que aprendes un montón. Si bien estos conocimientos no son siempre técnicos, son igual de valiosos o más porque nos han hecho crecer como personas y tener otra perspectiva del mundo en el que vivimos”.

Si quieres saber más sobre el trabajo de medicusmundi para transformar los sistemas de salud en América Latina, visita www.saludintegralincluyente.com.

 

 

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