Contra la desigualdad obscena, un mundo de colores

Los hombres de gris estaban obsesionados por poner precio a todo. Su ambición no tenía límites: las tierras, los alimentos, el saber, la cultura, la salud… Los hombres de gris se reunían en salas grises, con una luz gris entrando por la ventana, para maquinar sobre cómo seguir adueñándose de todo. Los hombres de gris tejían redes grises en las que tenían atrapadas a casi todas las personas:  Publicidad para crear necesidades que antes no existían, el consumo para dar sentido a tu vida, créditos para generar dependencia…

Aunque la oscuridad avanzaba a pasos de gigante tiñéndolo todo de un color monocromo y uniforme, el mundo aún no era gris. ¡Todavía se podía hacer algo! De eso se dio cuenta un grupo de gente de colores que había conseguido desenredarse de la tela de araña. Mujeres y hombres, que cuando se atrevieron a mirar el mundo de otra manera comprendieron que la desigualdad obscena campaba a sus anchas y se enfadaron ante tanta injusticia.

Se formó así una resistencia, una alianza de colores mundial con el objetivo de parar el avance irrefrenable del gris. La lucha era global: contra la pobreza, contra la desigualdad, para defender el planeta, por los derechos sociales, por la democracia

Poco a poco el gris que de manera obscena había tomado el mundo se vio salpicado por aquí y por allá de motitas de colores que herían los ojos de los hombres de gris, porque sí, eran todos hombres. Los oídos también empezaron a retumbarles cuando vieron que todo lo que habían construido a su propio beneficio, pero, eso sí, con el esfuerzo de otros, empezaba a derrumbarse.

Por aquí surgían voces que demandaban más protección social, educación y protección de la infancia, sanidad, políticas para la igualdad y contra violencia machista, protección del desempleo… Por allá reclamaban políticas fiscales más justas. Había incluso una exótica tribu que llevaba por bandera el ser multicolor y que exigía más cooperación al desarrollo para acabar con la pobreza, desligándola de intereses comerciales y de la protección de fronteras.

El imperio creado por los hombres de gris aún resiste, pero sus cimientos se tambalean ante el empuje de las mujeres y los hombres de colores. Tú eliges cómo acaba esta historia, así que no lo dudes, si quieres un mundo de colores, donde todas las personas podamos vivir bien, muévete contra la desigualdad obscena.


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