“A través de este proyecto se puede hacer realidad el derecho a la salud”

Tercera y última parte del relato de Jasule Díaz Biurrun sobre su estancia en Perú. Nos habla desde el lado más humano de su experiencia y sobre la impresión que le ha quedado del trabajo de medicusmundi.

Esta ha sido mi primera experiencia como cooperante. Personalmente creo que es una vivencia increíble, que merece muchísimo la pena. Ha habido momentos buenos y momentos malos, como en todas las experiencias de la vida. Las condiciones de vida no son a las que estamos acostumbradas en nuestra casa. A nosotras nos ha tocado ducharnos con agua fría, estar sin electricidad varios días, lavar la ropa a mano, dificultades para cocinar (durante el primer mes no teníamos cocina), dormir bajo una torre de mantas de alpaca (era invierno y no hay calefacción ni fuentes de calor), etc. Pero creo que es parte de esta experiencia y te ayuda a comprender mejor cómo viven realmente en estas zonas de Perú. Nosotras, aún viviendo en condiciones duras para nuestro modo de vida habitual, seguíamos siendo unas privilegiadas con respecto a aquellas personas que tienen que alimentar a sus hijos e hijas con los pocos recursos que da la tierra a 3.200 metros de altura y las escasas ayudas que asigna la Administración a estas zonas olvidadas de Perú. Muchas veces, por vivir en países económicamente más desarrollados (y resalto el económicamente, ya que no creo que seamos más desarrollados en otras áreas), damos por hecho que vamos a tener a nuestra disposición una serie de recursos básicos que no nos van a faltar, y eso puede llevarnos a olvidar que no en todos los lugares es así. Yo había escuchado hablar de la pobreza, había leído y visto muchos documentales y películas que tratan este tema, pero hasta que no lo ves con tus propios ojos, no eres completamente consciente de esta realidad.

Yo he tenido bastante mala suerte con mi salud. Desde el primer día que llegué a Churcampa, cada semana he tenido una cosa distinta. A pesar de esto, el balance general es buenísimo. Hemos aprendido muchísimas cosas; sobre el proyecto, sobre cómo es la asistencia sanitaria aquí, sobre el modo de vida de las familias… Y aunque quizás lo aprendido aquí no nos sirva para aplicarlo en nuestras prácticas de allí (son dos mundos totalmente distintos), sí es muy valioso para una misma, a nivel personal. En nuestra estancia en Perú, tuvimos la suerte de conocer a gente con la que hemos hecho mucha relación. La gente aquí es muy hospitalaria. Es increíble que a pesar de los pocos recursos que tienen estén tan dispuestos a compartir todo. Es una de las cosas que más me ha llamado la atención de esta cultura, el compartir. Creo que tenemos mucho que aprender de ellos.

Durante nuestra estancia en Perú, no todo fue trabajo. Tuvimos la oportunidad de estar en las fiestas de Churcampa y varios fines de semanas aprovechamos para hacer excursiones por los alrededores. Organizamos bastante bien nuestro tiempo libre para poder conocer un poco el país. Trabajamos varios fines de semanas para acumular días libres y poder viajar y conocer diferentes departamentos.

En cuanto al trabajo que medicusmundi está realizando en los países del Sur para conseguir que todas las personas puedan disfrutar del derecho a la salud, puedo decir después de mi experiencia, que es un trabajo muy laborioso, duro y lento. A veces hay momentos en los que puede parecer que no se están obteniendo grandes resultados y los trabajadores del equipo pierden las esperanzas, pero como ya les dije a los miembros del equipo de Churcampa, yo confío en este proyecto. Creo que es un muy buen proyecto y si se consigue llevar a cabo todos los puntos que se tienen previstos, la salud de la población de estos países mejorará muchísimo. El derecho a la salud es un derecho fundamental de todas las personas, y a través de este proyecto se puede hacer realidad.

Creo que después de todo lo que he escrito no hace falta que diga que recomiendo esta beca, pero por si queda alguna duda lo diré: recomiendo totalmente esta beca. Me parece una oportunidad única para conocer un país desde dentro, a través de la gente de aquí, y no en calidad de turista. Vivir aquí un tiempo, visitar las diferentes comunidades, conocer las costumbres de la gente de la sierra, observar cómo viven, entrar en las casas de la población y relacionarnos con ellos… Conocer una realidad totalmente diferente a la tuya, te ayuda a abrir la mente, a olvidarte de los prejuicios y de juzgar lo que no conoces. Te hace crecer como persona.

Jasule Díaz Biurrun

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